. Ha llegado el tiempo de bajar barreras. De sacar el polvo y limpiar telarañas. Dejar el monstruo de Frankenstein al desnudo; libre e indefenso, pero capaz de valerse por sí mismo, convirtiéndose en invulnerable ante las adversidades. Despertar el Dragón dormido.
Ha llegado el tiempo del conocimiento y de la sabiduría. Aprender. Recordar. Tiempo de tomar conciencia.
Limpiando a través del sudor, del calor del cuerpo y del vapor.
Erradicar males. Echar afuera lo malo. Expulsarlo como vómito desde las entrañas. Como a través del didgeridoo se expulsa mediante el aire lo malo y se manda a los infiernos.
Y como si hubiéramos vuelto a nacer, nos
levantamos y afrontamos esta nueva andadura. Con pasos cortos y lentos. Pero con decisión y firmeza.
¡El tiempo de la luz ha llegado!

 
 

Anuncios