Modificando la percepción de mí mismo, situándome allá donde siento que tengo que estar, dibujando un nuevo contexto para mis relaciones y mis oportunidades.
Dentro de mí se ha decidido algo, se ha producido un punto de inflexión, desencadenando cambios alrededor. Puede tratarse de un “perdón interior”, hacia alguien próximo o lejano. O consistir en un “permiso interior”, para soltar lo que ha de irse, para convencerme del derecho a merecer (verdadero amor, respeto…)

Todo está escrito, ya todo fue pactado desde el principio. Ahora: me dejo fluir y ser feliz. Simplemente. Atrapando sueños.

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